Nunca imaginé que la persona que terminaría rompiendo mi confianza sería alguien de mi propia sangre.
A lo largo de mi vida aprendí que hay que tener cuidado con ciertas personas. Un desconocido puede engañarte. Un compañero puede aprovecharse de ti. Incluso algunos amigos pueden decepcionarte cuando más los necesitas. Pero siempre pensé que la familia era diferente. Me equivoqué. Todo comenzó una noche cualquiera cuando recibí una llamada de mi…