Cinco minutos después de mi divorcio, mi padre me ordenó cambiar el NIP de todas mis tarjetas. No pregunté nada. Esa misma noche, mi exesposo y su amante intentaron gastar casi un millón de pesos en un club de lujo… hasta que el mesero volvió a la mesa y dijo una frase que les borró la sonrisa.
PARTE 2: A la mañana siguiente, Mauricio llegó a mi oficina en Reforma con lentes oscuros, aunque el cielo estaba gris y llovía. Mi recepcionista, Lupita, me llamó desde la planta baja. “Señora Mariana, el señor Beltrán está aquí. Dice que es urgente.” Yo miré por el ventanal de mi oficina. Treinta pisos abajo, los…